MONÓLOGO INTERIOR. Arrancamos, andando sola, acompañada de mí misma. Se oye una voz de fondo, un grito ajeno que sabe cómo hacerse eco entre mis susurros. Y sin quererlo yo lo escucho, que es como escucharte a ti porque nunca desapareciste del todo:
- Ir por la calle e ignorar el fatídico hecho de que alguien se llame como tú. No como yo, si no como tú. "Y yo te diría, no sé, que las cosas van a marchar bien" pero tanto Ismael Serrano como yo, sabemos que es mentira. Y pasar por los mismos bares en los que antes fuimos alguien... No es por agobiar, ¿eh? pero eso era antes. Antes de que el aire tornara el rumbo y nos llevase tan lejos que ni siquiera el olvido pudiera separarnos. Y esperar eternamente allí donde sé que volverás o renunciarás antes de intentarlo, como siempre me pareció. La cobardía y la pereza; tu crimen y mi castigo; Dostoievski pasado por agua y tal vez, un saludo caducado, hastiado, casi petrificado en un amago de sonrisa; perdido en un tiempo que nunca llegará. Solo aquella noche, solo con aquellas luces naranjas.
Porque esa noche también había llovido y yo me perdí en un improvisado despertar. En un momento ecléctico-eléctrico en el que todo pareció cobrar sentido de nuevo, desperté. Y tú decidiste entonces desaparecer de nuevo. Dormir sin avisar, como habías hecho siempre. Debió cogerme sobre aviso -como esas tantas veces en las que también decidiste desaparecer...- pero yo fingí sorpresa. Como si no supiera lo que iba a pasar ahora. Y si tú habías decidido tirar la toalla, no fue culpa mía (que tampoco tuya) pero no puedo nadar en contra de la corriente de las decisiones. Porque tú eres y no dejas de ser, porque estás y no, a la vez.
Ays. Al final siempre acabo hablando de ti.
Escéptico me parece todo esto. Sin remedio y con dolor.
FIN DEL MONÓLOGO INTERIOR. Tomo las llaves de casa y abro la puerta. Pero puede que esta noche tú la pases fuera.
viernes, 16 de noviembre de 2012
viernes, 9 de noviembre de 2012
Y hoy, tu voz.(Melancolía)
Hola, ¿te
acuerdas de mí?
Soy un aula
vacía, un asiento frío,
un lápiz que
no escribe.
Soy un folio
en blanco
que hoy ha
dicho que no quiere ser pintado.
Un habitáculo
oscuro, sin luz ni guía;
Perdido hace
ya tanto tiempo
que no quiere
ser encontrado.
Ni las risas
que se dejaron atrás,
ni los
lamentos que vendrán.
Hoy la
melancolía reina en cada esquina
y quiere decir
que desde las nubes,
la realidad se
ve oscurecida por los rayos de la tormenta.
El polvo de la
tiza hipnotiza los ojos que, queriendo ver algo,
no ven nada.
A quién,
queriendo hacer algo,
se queda
parado, clavados en el suelo.
Atornillando
sus sueños a la corriente
de un río que
no fluye.
¿Sabes qué me
gustaría oír?
El sonido de
la lluvia que arrulla los silencios
de las gotas
que impactan en mi ventana.
Pero hoy hace
sol. Brilla.
Tan
resplandeciente que abrasa las pupilas,
derritiendo
los colores.
Hola,
melancolía.
Hacía tiempo
que no te dejabas caer por aquí.
Y,
sinceramente, estaba mejor sin ti.
Tus maletas
están en la puerta,
puedes irte
cuando quieras.
Y por eso, no
entiendo –ni quiero hacerlo-
porqué sigues
aun aquí.
Tantos
altibajos se cuelan en mi memoria
que la
experiencia me trata de usted.
Una vez más el
“te lo dije”
se vuelve a
colar en el ambiente.
Hola
melancolía, sé bienvenida.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Pasado.
Hola.
Me gusta cuando te despeinas, cuando me despeinas. Cuando tus manos peinan tu pelo de aquella maera tan desordenada. En realidad, me gusta el caos que te envuelve.
Cuando sonríes, solo un poco, tus ojos se cierran, se esconden. Me gusta cuando pones esa cara de niño bueno, con los ojos brillantes y la boca un poco abierta.
Me gusta ver mis dibujos en tu habitación.
Me gusta cuando me miras, me sacas la lengua y te fijas en mí.
Cuando miro para arriba, dos cabezas por encima, cuatro filas todo recto y te veo allí con cara de "me aburro", haciendo quién sabe qué.
Cuando estás concentrado en tu mundo, te miro y me ves; me sonríes. Y me gusta.
Me gustas, miau...
Me gusta cuando te despeinas, cuando me despeinas. Cuando tus manos peinan tu pelo de aquella maera tan desordenada. En realidad, me gusta el caos que te envuelve.
Cuando sonríes, solo un poco, tus ojos se cierran, se esconden. Me gusta cuando pones esa cara de niño bueno, con los ojos brillantes y la boca un poco abierta.
Me gusta ver mis dibujos en tu habitación.
Me gusta cuando me miras, me sacas la lengua y te fijas en mí.
Cuando miro para arriba, dos cabezas por encima, cuatro filas todo recto y te veo allí con cara de "me aburro", haciendo quién sabe qué.
Cuando estás concentrado en tu mundo, te miro y me ves; me sonríes. Y me gusta.
Me gustas, miau...
Aquí solo se escribe cuando llueve.
Autobús a 0,70€
Paraguas. Frío. Lluvia. Y mi cordón desatado.
En un universo paralelo en el que los autobuses tienen un hueco para mí, creo que puedo llegar hasta otro lugar no tan gélido, no tan húmedo, no tan hundido, no tan desquiciado.
Y vago sonámbula entre los autobuses que me roban la vida buscando ese utópico lugar que nunca llega. "Tal vez, la siguiente parada" me digo, pero el (maldito) autobús nunca para, nunca se detiene; nunca cesa el traqueteo involuntario al ritmo de los desperfectos de una carretera que yo sé que no conduce a ningún lugar mejor.
En los resquicios de una clase interminable, veo volar a los pájaros tras la tenue luz de una ventana trémula mezclada con una sinuosa cortina de lluvia. Y pienso en ser como aquellos pájaros, que contrastan su negro carbón frente al gris ceniciento de unas nubes desechables, tristes, evaporables.
Esos pájaros que parecen manchas volátiles no están sujetos a ningún tipo de atadura, como el horario retrasado de un autobús oxidado y con los achaques típicos de la edad. Pueden viajar a alguna costa lejana -quizás imaginaria- allá donde yo nunca podré llegar con este destartalado autobús que retrocede en el tiempo y me despoja de mi intimidad.
Y mientras pasa la -s aspirada de Colombia veo más lejos mi marcha hacia esas costas -no digo que sean soleadas pero sí cálidas- en las que, al menos, pueda escuchar mis propios pensamientos.
Ya, solo a través del polimorfismo, me doy cuenta de que viviré etéreamente atrapada en un autobús a 0,70€ el billete, dentro de un barullo atronador que me obliga a desconectar. Y desde sus ventanas empañadas por el frío, veré bailar a esos pajarillos, burlándose de mí porque yo nunca tendré alas.
Una imagen difuminada a través de la intrepidante carrera de las pequeñas gotas de lluvia, que caen ávidas por el cristal; eso seré yo.
Con esta perspectiva tan desalentadora, me quedo, envidiando la calidez del aleteo de los pájaros mientras que a mi alrededor se instala el cero absoluto en el radiador.
![]() | ||
| El más puro frío mezclado con la calidez de un aleteo. Mi utopía. |
"And accept it that soon you'll be drenched to the bone. If your time to you is worth savin'
Then you better start swimmin' or you'll sink like a stone...For the times they are a-changin' "
Then you better start swimmin' or you'll sink like a stone...For the times they are a-changin' "
miércoles, 24 de octubre de 2012
"Bienmal" Un estado temporal de fatalismo
Cuando creces te das cuenta de que el sexo no es sustituto del amor, que desfasarse no significa diversión, que sonreír no implica ser feliz y que un día lluvioso nunca puede ser cálido.
Y lo peor es cuando no tienes amor, no tienes diversión, no tienes alegría y no tienes calidez. Y, sobre todo, cuando no sabes dónde encontrarla.
Y esa búsqueda se hace tan tediosa, tan monótona, tan predecible en todos sus altibajos que llega un momento en el que dejas de buscar. Y sólo te queda ver pasar un día tras otro sumido en la más fastuosa rutina, hasta que, al final, eso que había en ti se extingue, se apaga temporalmente y no da señales de vida.
Y ya no solo tienes que buscar amor, diversión, alegría y calidez sino que también tienes que buscar ese "algo" perdido que accione tu mecanismo interno de nuevo y te haga volver a sentir.
Todavía no hay testimonios registrados que auguren el éxito de esta empresa. Por ello, guardamos un poco de pesimismo para los días lluviosos.
Yo lo llamo "bienmal".
Bienmal es la dualidad que acompaña a una carencia infinita y concentrada de empatía, motivación, bipolaridad emocional, euforia, temor, pasión, optimismo y pesimismo. Es ese estadio intermedio entre la sugestión de la razón y la volubilidad de la emoción.
Es algo intermitente. No se está "bienmal" todos los días, porque no todos lo días llueve. Tampoco es que el "bienmal" esté asociado con la lluvia pero, generalmente, se da cuando esta aparece. También hay días soleados en los que el "bienmal" está más presente que nunca. Todo depende de las circunstancias espacio-personales-temporales de cada sujeto.
¿Cómo? No lo sé. Es un cambio de percepción ante tu punto de vista de tu entorno.
Yo solo sé, que mientras veo estas nubes que descargan su frustración en el asfalto, húmedo hace mucho tiempo, pienso en la posible solución. Pero por otra parte, no quiero buscarla pues sé que tarde o temprano volveré a caer. Quizás haya que buscar aquello que nos haga explotar, que haga desaparecer las nubes bajo un tímido rayito de sol.
Ante todo hay que ir acumulando esas dosis perdidas de chispa que se van perdiendo, de la mano de las desgracias.
Necesitaremos un buen paraguas si no deja de llover...
Y lo peor es cuando no tienes amor, no tienes diversión, no tienes alegría y no tienes calidez. Y, sobre todo, cuando no sabes dónde encontrarla.
Y esa búsqueda se hace tan tediosa, tan monótona, tan predecible en todos sus altibajos que llega un momento en el que dejas de buscar. Y sólo te queda ver pasar un día tras otro sumido en la más fastuosa rutina, hasta que, al final, eso que había en ti se extingue, se apaga temporalmente y no da señales de vida.
Y ya no solo tienes que buscar amor, diversión, alegría y calidez sino que también tienes que buscar ese "algo" perdido que accione tu mecanismo interno de nuevo y te haga volver a sentir.
Todavía no hay testimonios registrados que auguren el éxito de esta empresa. Por ello, guardamos un poco de pesimismo para los días lluviosos.
Yo lo llamo "bienmal".
- ¿Y qué es bienmal?
- ¿Por qué bienmal?
Bienmal es la dualidad que acompaña a una carencia infinita y concentrada de empatía, motivación, bipolaridad emocional, euforia, temor, pasión, optimismo y pesimismo. Es ese estadio intermedio entre la sugestión de la razón y la volubilidad de la emoción.
- ¿Cómo sabes si estás bienmal?
- ¿Cuándo se manifiesta el estado bienmal?
Es algo intermitente. No se está "bienmal" todos los días, porque no todos lo días llueve. Tampoco es que el "bienmal" esté asociado con la lluvia pero, generalmente, se da cuando esta aparece. También hay días soleados en los que el "bienmal" está más presente que nunca. Todo depende de las circunstancias espacio-personales-temporales de cada sujeto.
- ¿Cómo salir de este estado bienmal?
¿Cómo? No lo sé. Es un cambio de percepción ante tu punto de vista de tu entorno.
Yo solo sé, que mientras veo estas nubes que descargan su frustración en el asfalto, húmedo hace mucho tiempo, pienso en la posible solución. Pero por otra parte, no quiero buscarla pues sé que tarde o temprano volveré a caer. Quizás haya que buscar aquello que nos haga explotar, que haga desaparecer las nubes bajo un tímido rayito de sol.
Ante todo hay que ir acumulando esas dosis perdidas de chispa que se van perdiendo, de la mano de las desgracias.
Necesitaremos un buen paraguas si no deja de llover...
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| O podemos atrapar la carta Lluvia como Sakura... |
domingo, 23 de septiembre de 2012
Oda a un lunes madrugador y a unas vacaciones muertas.
Después de unas largas vacaciones toca el siempre recurrido cliché de odiar los lunes.
¿Qué son los lunes?
No son nada más que vestigios de un domingo que no queremos que acabe. O de un martes que queremos que llegue con una rapidez igualable a la de la velocidad de la luz.
Un lunes es un comienzo. Pero un lunes también es un final y a nadie le gustan los finales, sobre todo si implica tener que abandonar los dulces sueños de tu almohada para ser arrastrados al frío y desolador panorama nacional de las "horas punta", los atascos y la polución. Eso es. El lunes es polución. Contaminación de aquel maravilloso tiempo llamado fin de semana.
Pero es aun peor cuando ese lunes representa la vuelta a las obligaciones. Adiós playa, adiós ríos, adiós sol. Hola deprimente silla y mesa gris, hola oficina aburrida en la cual solo soy tratado con un simple número a esperas de cotizar, consumir, producir y no-vivir.
Y es por eso que en estos tiempos tan grises, azules, opacos, húmedos y eternamente pobres lo único que podemos hacer es apuntar por la resignación y los buenos consejos. Mi resignación la guardo para cuando suene el despertador a las 7 de la mañana y mi consejo se titula "En caso de tormenta" y reza así:
Pd: Os dejo algo para que no se os haga tan dura dicho regreso... "I don't like Mondays... Tell me why?"
¿Qué son los lunes?
No son nada más que vestigios de un domingo que no queremos que acabe. O de un martes que queremos que llegue con una rapidez igualable a la de la velocidad de la luz.
Un lunes es un comienzo. Pero un lunes también es un final y a nadie le gustan los finales, sobre todo si implica tener que abandonar los dulces sueños de tu almohada para ser arrastrados al frío y desolador panorama nacional de las "horas punta", los atascos y la polución. Eso es. El lunes es polución. Contaminación de aquel maravilloso tiempo llamado fin de semana.
Pero es aun peor cuando ese lunes representa la vuelta a las obligaciones. Adiós playa, adiós ríos, adiós sol. Hola deprimente silla y mesa gris, hola oficina aburrida en la cual solo soy tratado con un simple número a esperas de cotizar, consumir, producir y no-vivir.
Y es por eso que en estos tiempos tan grises, azules, opacos, húmedos y eternamente pobres lo único que podemos hacer es apuntar por la resignación y los buenos consejos. Mi resignación la guardo para cuando suene el despertador a las 7 de la mañana y mi consejo se titula "En caso de tormenta" y reza así:
"En serio señores, deberíais cambiar la jeta esa que tenéis por la mañana y sonreír un poquito, dar los buenos días en vez de gruñir porque el café está caliente, dar besos en vez de golpes con el coche, escuchar música en vez de esta mierda de noticias que tenemos, comer chocolate en vez de "no gracias, estoy a dieta"... Porque lo de ser perfectos prototipos de un modelo a imitar se lo dejamos a quien lo aguante."Feliz regreso al trabajo-estudio-vida normal lejos de las mágicas vacaciones a todos. ¡Sonreíd!
Pd: Os dejo algo para que no se os haga tan dura dicho regreso... "I don't like Mondays... Tell me why?"
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